¿Por qué decimos que “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”?

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda

“Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, este refrán se usa para indicarle a una persona que cada uno es como es y que las mejoras externas no lo van a cambiar.

El origen de este refrán no se conoce, aunque ya en el siglo VII a.c Esopo, un fabulista griego, parece que tras contar una fábula del antiguo Egipto en el que el faraón había ordenado que se enseñara a bailar a unas monas, el maestro cuando estuvieron preparadas, las presentó en público, vestidas de seda, muy elegantes, para el espectáculo, pero mientras realizaban la exhibición, alguien del público tiró unas nueces y las monas dejaron de bailar y fueron a comerse las nueces, lo que convirtió el espectáculo en desastre, como conclusión Esopo dijo que aunque la mona se vista de seda mona se queda.

El refrán ha sido utilizado a lo largo de la historia por muchos escritores, como Erasmo de Rotterdam o Tomás de Iriarte.

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